Iterla oferta

Señalas algo, dices qué hacer, y pasa. En tu máquina, sin cuenta y sin que salga nada legible.

Tres sitios, una misma manera

Gratis

La mesa

Un documento compartido en el navegador. Quien entra por un enlace señala, anota, vota y responde. Sin cuenta, sin instalar nada, en cualquier teléfono.

Gratis

El Mac

Iter en el escritorio: mantienes una tecla, señalas con el cursor y hablas. Dicta, extrae, dibuja y tapa sobre lo que ya tienes en pantalla. Nada sale de la máquina, ni siquiera para transcribir.

Gratis

La mano

El teléfono de quien está en la sala. El dedo es el cursor: marca, anota, levanta la mano y señala dónde está la duda.

La mesa existe para que la sala participe sin pedirle nada. El escritorio existe para quien presenta, escribe y trabaja todo el día.

Lo que otros cobran, aquí no

Las herramientas de audiencia más usadas cobran entre 14 y 28 dólares por ponente y mes por estas tres cosas, y limitan los participantes del plan gratis. Comprobado en sus páginas de precios en septiembre de 2026.

Lo que quieres hacerAllíAquí
Poner tu documento y preguntar encimaPlan de pagoGratis
Llevarte lo que pasó: el acta con lo señaladoPlan de pagoGratis
El teléfono en la salaPlan de pago, y sólo como mando del ponenteGratis, y para cada asistente
Cuántos participanLimitado en el plan gratisHasta 30 por mesa, medido

La diferencia no es de precios: su producto nació sobre diapositivas propias y el nuestro sobre el documento que ya tienes.

Gratis

QuéQuiénPrecio
Participar en una mesa: ver el documento, marcar, anotar, votar, responder, levantar la manoCualquiera con el enlaceGratis
Abrir una mesa: poner un documento, invitar con el código, preguntar, llevarte el actaQuien guíaGratis
Iter para Mac: el escritorio, con su modelo de voz dentroQuien presenta y escribeGratis
Alojar el relé en tu propia casa, sin tercerosBanca, clínicas, escuelas, sector públicoEscríbenos

Gratis hoy. Lo que sí buscamos siempre es que sea justo y útil, y lo que ya tengas instalado seguirá siendo tuyo.

Por qué esto no lo puede prometer cualquiera

Nada legible sale de tu dispositivo

En el escritorio, el programa no tiene red: una prueba automática falla si alguien añade una biblioteca capaz de hablar por internet. El modelo de voz vive dentro y transcribe en tu máquina. En la mesa, lo que viaja va cifrado de extremo a extremo y la clave está en el enlace, detrás del «#», que el navegador no envía a ningún servidor.

Lo que sí se anota, dicho entero

Una lista cerrada de etiquetas y números —qué tipo de acción, cuánto tardó la primera, cuántas personas había—, con la sesión y el dispositivo como huellas cortas. Ni texto, ni nombres, ni imágenes; y una prueba que lo garantiza en cada cambio.

Nada esperándote en un servidor

La voz se transcribe en tu propio aparato, con un modelo pequeño que ya viene dentro. No hay un modelo grande encendido en un centro de datos por cada persona que habla, ni audio que suba, ni copias que se queden en la nube de nadie. Por eso el Mac funciona sin internet; y la mesa, una vez abierta, sigue funcionando para lo que haces tú solo y se pone al día cuando vuelve la red. En la mesa, el texto y la gramática corren en tu navegador: el servidor sólo reparte bultos que no puede leer.

La reunión deja pruebas, no impresiones

Lo que se señaló queda escrito con su hora, su página y la línea exacta del documento. La minuta sale como una página que se abre en cualquier navegador, con las marcas dibujadas encima.

Escríbenos

Si quieres probar esto con tu equipo, necesitas el relé en tu propia casa, o encontraste un fallo, deja tu correo y una línea. Va a nuestra bandeja y a ningún otro sitio; se borra a los 90 días.